Huevos y Colesterol, el Gran Mito

Huevos y colesterol, el gran mito

Uno de los grandes mitos nutricionales que hoy en día sigue resonando en la cabeza de muchas personas afirma que «los huevos en exceso son malos para la salud». Durante mucho tiempo escuchamos que los huevos causaban aumento en los niveles de colesterol y que por eso su consumo debía ser más bien restringido.

Hoy en día, y gracias a que la medicina y la tecnología han avanzado, sabemos que el huevo por sí solo no es el responsable del aumento de colesterol en la sangre, y que en realidad los factores determinantes son otros.

El colesterol en nuestro cuerpo

Por más de que nos hayan machacado con la idea de que el colesterol es malo, la verdad es que sin colesterol ni siquiera existiríamos. Nuestro cuerpo lo produce de manera natural en el hígado, con el fin de llevar a cabo funciones importantísimas y esenciales, pues constituye el elemento estructural básico del esqueleto de las membranas celulares, donde se elaboran hormonas esteroides como la testosterona, el estrógeno y el cortisol. También podemos obtener colesterol de los alimentos, así que cuando comemos algunos de ellos ricos en esta sustancia, nuestro hígado produce menos de ella.

El riesgo cardiovascular que tanto tememos

La falsa creencia de que los huevos aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares no tiene ningún sustento científico, así que ¿por qué seguimos asociando este alimento con problemas circulatorios? Hemos crecido con la cultura de desayunar unas galletas y un vaso de leche creyendo que es lo más normal del mundo y la mayoría de personas no tendrían nada que objetar al respecto, pero si se trata de dos huevos revueltos entonces saltan todas las alarmas.

Quienes venimos del mundo de la publicidad y del marketing os podemos decir que hay demasiadas empresas con intereses detrás de que desayunemos galletas y cereales, y parte de la estrategia es crear una mala reputación para el huevo, pero una vez más, no existe base científica.

De hecho, el año 2000, la Asociación Americana del Corazón declaró que «el colesterol procedente de los huevos no supone un riesgo añadido para padecer enfermedades cardiovasculares, permitiendo recomendar la toma de un huevo al día, en lugar de la recomendación previa, de hasta tres huevos a la semana». (1)

Además, hay muchos estudios llevados a cabo para determinar la relación entre la ingesta de huevos y las enfermedades cardiovasculares, pero ninguno de ellos ha encontrado ninguna influencia directa entre estas dos cosas. Es más, Physicians’ Health Study, con más de 21.000 participantes, concluyó que «el consumo de huevos fue favorable respecto a la mortalidad cardiovascular frente a los que solo los comían ocasionalmente, especialmente en lo que a pacientes diabéticos». (1) Otro estudio de gran envergadura, hecho por Nurses’ Health Study, hizo un seguimiento a 88.757 mujeres durante 16 años y determinó que «no existe relación entre el consumo de huevos y la incidencia de enfermedad coronaria, existiendo el mismo riesgo si se toma un huevo a la semana o un huevo al día». (1)

Lo bueno del huevo

Ya hemos visto que los huevos no son malos, así que ahora veamos qué los hace unos alimento increíble. Un solo huevo contiene aproximadamente unas 13 vitaminas y minerales esenciales, proteínas de alta calidad y solo 70 calorías. Aunque las claras del huevo contienen proteínas como la riboflavina, vitamina B2 y selenio, la mayoría de los nutrientes de un huevo se encuentran en la yema, por ejemplo:

  • Vitamina D. Los huevos son de los poco alimento que contienen esta vitamina de forma natural. Es imprescindible para la mantener una salud ósea adecuada y la buena función del sistema inmune. 
  • Colina, suele agruparse con las vitaminas del grupo B y es esencial para el funcionamiento normal de todas las células, pero particularmente importante durante el embarazo.
  • Luteína y zeaxantina, dos antioxidantes muy importantes para la salud ocular. Mejoran la vista y además se cree que pueden reducir el riesgo de desarrollar cataratas.
  • Omega 3, un ácido graso esencial que el cuerpo no puede generar por sí solo.

No todos los huevos son iguales

Aquí quiero aclarar que no todos los huevos tienen la misma calidad, lo que depende de la calidad de vida de las gallinas. Idealmente, es mejor si compráis huevos ecológicos o camperos, que están marcados con los códigos 0 y 1 (si os fijáis, los huevos están marcados con una serie de números que hacen referencia a la calidad de vida de las gallinas). Así que entre más natural, mejor, porque en definitiva, los huevos son geniales y un gran recurso para la alimentación antiinflamatoria. No tengáis miedo a comerlos y dejad de lado el mito de los huevos y el colesterol.

Si quieres saber más me puedes enviar un email o dejar un comentario. ¡No te olvides de seguirme en Instagram y Facebook!  


Referencias:


(1) Información obtenida de la siguiente web.

Fuentes de información: Authority Nutrition, Egg Nutrition Center y Hardvard.ed

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4586539/

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18289377

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23021013

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.