Tiroides de Hashimoto

En otras ocasiones he comentado sobre la glándula tiroides y sus afecciones, en especial del hipotiroidismo, y he hablado sobre la importancia de este órgano en casi todos los procesos metabólicos que se llevan a cabo en nuestro cuerpo.

El correcto funcionamiento de esta glándula es crucial para nuestra salud, pues las hormonas que produce influyen en la actividad de casi todas las células del cuerpo. Sin ellas, nuestro organismo funciona más lentamente porque le cuesta más llevar a cabo los procesos relacionados con el metabolismo. Naturalmente, al igual que otros órganos en el cuerpo, la tiroides es propensa a sufrir daños, enfermedades, deficiencias, etc., lo que puede generar desde simples bocios hasta cáncer.

Uno de los trastornos más frecuentes asociados a la glándula tiroidea se conoce como tiroides de Hashimoto, una condición que, por desgracia, es cada vez más común en casos de mujeres con Síndrome de Ovario Poliquístico.

¿Qué es la tiroides de Hashimoto?

La tiroides de Hashimoto es una patología autoinmune y una de las causas más comunes de hipotiroidismo.

Bajo esta condición, el sistema inmune de una persona ataca la tiroides sin razón aparente, causando una inflamación crónica que con el tiempo afecta la producción de hormonas T3 y T4, además de conducir a la disminución gradual de la glándula. Todo esto culmina en una actividad tiroidea poco activa, es decir, hipotiroidismo.

¿Qué causa la tiroides de Hashimoto?

La causa exacta que hace que el sistema inmunitario ataque la glándula tiroides es desconocida (uno de los tantos enigmas médicos aún sin resolver), aunque algunos científicos especulan que puede tratarse de una bacteria o un virus. Por otro lado, la genética es también otra de las posibles causas de Hashimoto, que, en combinación con un estilo de vida determinado conduce a la formación de esta patología autoinmune. 

Ahora bien, dado que este es un trastorno que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres, la comunidad médica teoriza que las hormonas también podrían desempeñar un papel determinante en la aparición de la tiroides de Hashimoto.

Síntomas de la tiroides de Hashimoto

Esta es una patología que se desarrolla gradualmente y no progresa de manera repentina, así que la mayoría de las personas que la padecen pueden pasar años sin siquiera notar los signos y síntomas propios de Hashimoto. Los más comunes asociados con esta enfermedad son:

  • Uñas quebradizas
  • Disminución de la concentración
  • Depresión
  • Piel seca y pálida
  • Sueño excesivo
  • Pérdida de cabello
  • Mayor sensibilidad al frío
  • Dolor y rigidez en las articulaciones
  • Problemas de memoria
  • Dolores musculares, sensibilidad y rigidez
  • Debilidad muscular
  • Frecuencia cardíaca más lenta
  • Sensación de lentitud y fatiga
  • Hinchazón en las piernas
  • Aumento de peso o dificultades para perderlo 
  • Ciclos menstruales irregulares

Como ves, algunos síntomas son parecidos a los del Síndrome de Ovarios Poliquísticos, así que es normal que muchas de nosotras confundamos lo que le ocurre a nuestro organismo y no terminemos de entender muy bien por qué. Cada vez es más frecuente ver mujeres que combaten la pérdida de cabello o el aumento de peso pensando que se trata de SOP, cuando en realidad, tras hacerse un control de niveles hormonales relacionados con la tiroides se dan cuenta de que esta glándula también está afectada.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Hashimoto?

La prueba más rápida y sencilla es mediante una analítica de sangre. Aquí es importante resaltar que no todos los médicos endocrinos están actualizados respecto a los valores de referencia de la tiroides, que, por cierto, siguen siendo demasiado amplios.

Si sospechas que puedes padecer esta condición, busca un médico especialista en endocrinología para que te revise los siguientes parámetros: 

Prueba de TSH 

Por lo general, esta es la primera prueba realizada y su propósito es detectar cantidades de TSH (hormona estimulante de la tiroides) en la sangre. Por su precisión es fácil detectar el nivel de actividad de la glándula tiroides. Una TSH anormalmente alta significa hipotiroidismo, pues quiere decir que el cuerpo está pidiendo a la tiroides producir más hormonas porque no hay suficientes en la sangre.

  • Hipertiroidismo: menos de 0.3 
  • Normal: 0.3 – 2.0 mIU / L
  • Hipotiroidismo: Más de 3.0

De nuevo recalco que, debido a que los rangos en los valores de referencia de TSH utilizados por muchos laboratorios son muy amplios, a menudo los médicos consideran tan normal un resultado de 0.2 como de 5.5, y pueden descartar que se trate de un problema de tiroides.

Con respecto a esto, The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo que continuamente informa de nuevos hallazgos médicos, afirma que hoy en día los datos epidemiológicos sugieren que una concentración de TSH superior a 2.0 (mU/L) puede estar asociada con efectos adversos de salud por deficiencia de tiroides.

Si tras hacerte el análisis compruebas que tu TSH se encuentra por encima de 2.5, consideras que tienes algunos de los síntomas mencionados más arriba y además presentas niveles de triglicéridos y colesterol cerca del límite, te recomienda pedirle a tu médico que desafíe los rangos de referencia y que  investigue más tu caso.

Prueba de T4

Esta prueba mide la cantidad de hormona tiroidea que se encuentra en la sangre. Si los niveles de T4 están por debajo de lo normal, un paciente padece hipotiroidismo. En los resultados se debe tener en cuenta la suma de la T4 libre y la T4 total. Los valores actualizados para esta hormona son:

  • T4 total: Aprox. 5.4 – 11.5 ng/dl (6 – 12 µg/dL)
  • T4 libre:  0.8-1.8 ng/dl, aunque el nivel óptimo estaría entre 1-1.5 ng/dl

Prueba T3

Esta es la prueba que mide la triyodotirotina, una hormona muy importante que controla la velocidad del organismo para llevar a cabo funciones como la respiración, la digestión, etc… es decir, todas aquellas involucradas con la energía. Al igual que con la T4, es esencial que se midan la T3 libre y la T3 total. Los valores actualizados para esta hormona son:

  • T3 Total: 77-135ng/dL (1,2-2,1nmol/L) y el nivel óptimo estaría en 100-180 ng/dL
  • T3 libre: 2,4-4,2pg/mL (3,7-6,5pmol/L, aunque el nivel óptimo estaría entre 2.5-4 pg/ml

Pruebas de anticuerpos 

Por último, las pruebas de anticuerpos son clave para determinar si una persona sufre de tiroides de Hashimoto. Asegúrate de obtener las pruebas de anticuerpos contra la peroxidasa tiroidea (TPO) y contra la tiroglobulina (TGAb).

El tratamiento de la enfermedad de Hashimoto

No todos los pacientes con tiroides de Hashimoto requieren tratamiento inmediato. En los casos en los que la glándula está funcionando normalmente, el médico puede optar por esperar un poco y hacer un seguimiento. Otros pueden recomendar alternativas naturales que incluyen cambios en la dieta.

Por el contrario, si la función de la glándula tiroides se ve afectada y produce una cantidad insuficiente de hormonas necesitarás tomar medicamentos. El medicamento más común para los pacientes con Hashimoto es la levotiroxina, una versión sintética de la hormona T4.

Finalmente, como aconsejo para el SOP, hacer ajustes en el estilo de vida siempre es bueno para su salud. En este sentido, hay ciertos estudios y profesionales de la salud que recomiendan una serie de suplementos que respaldan el buen funcionamiento de la tiroides.

Suplementos

  • Vitamina B: es crucial para personas con hipotiroidismo porque las vitaminas del complejo B desempeñan un papel en la regulación hormonal. Diferentes estudios muestran que los pacientes con hipotiroidismo son deficientes en vitamina B12, especialmente.

  • Selenio: apoya la síntesis y el metabolismo de la tiroides.

  • Zinc: juega un papel en la conversión de la hormona tiroidea T4 a T3.

  • Tirosina: se trata de un aminoácido. Diferentes estudios muestran que el hipotiroidismo es causado por la producción deficiente de T4 y la deficiencia en aminoácidos. La suplementación con estos compuestos, principalmente tirosina, da un rápido aumento en T4 y T3.

  • Vitamina D: como ocurre con el SOP, cada vez hay más estudios que vinculan bajos niveles de esta vitamina con enfermedades autoinmunes.

  • Probióticos: Si no consumes suficientes alimentos ricos en probióticos, los suplementos son una solución práctica para apoyar el funcionamiento de la tiroides. Además, si tienes SOP resultan fundamentales.

  • Ácidos grasos omega-3: al igual que con los probióticos, si no consumes una cantidad suficiente de alimentos ricos en omega-3, tomar suplementos de este nutriente te beneficiará. 

En conclusión, la salud y el buen funcionamiento de nuestra glándula tiroides es fundamental para que nuestro organismo pueda llevar a cabo funciones vitales para el bienestar general. Debido a los desequilibrios hormonales que vienen con el SOP, las mujeres que lo padecemos podemos desarrollar tiroides de Hashimoto con más facilidad, así que debemos estar atentas.

Si te animas a cambiar tu estilo de vida, ¡contáctame! es importante aprender a tener unos hábitos dietéticos equilibrados. 

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